Préstamos en Méxicorevisa a quién antes de pedir

Nuestro método, paso por paso

Cómo revisamos antes de poner a alguien en este sitio

No probamos apps ni pedimos créditos de mentiras. Hacemos algo más aburrido y más útil: averiguamos quién es legalmente la empresa, la buscamos en el registro oficial y escribimos lo que encontramos. También cuando no hay nada.

Los cinco pasos, siempre en este orden

Paso 1

Sacamos la razón social, no el nombre de la app

El nombre comercial no sirve para verificar: se cambia en una tarde. Entramos al aviso de privacidad y copiamos el nombre legal completo, con su S.A. de C.V. o su SOFOM E.N.R. Ese es el que se busca, no el logo bonito.

Paso 2

La buscamos en el SIPRES y anotamos clave y estatus

Metemos esa razón social en el registro de la CONDUSEF y guardamos lo que salga tal cual: clave, estatus y fecha de consulta. Publicamos la clave para que lo compruebes tú misma.

Paso 3

Leemos qué declara el propio sitio

CAT, costo total en pesos, calendario de pagos y domicilio. Ni calculamos ni copiamos cifras: si lo publica, decimos dónde está; si no, decimos que no lo publica. Un CAT escondido dentro de una imagen ya te dijo algo.

Paso 4

Revisamos qué permisos pide la app

En la ficha de la tienda, antes de instalar. Contactos, galería, SMS y ubicación no se necesitan para prestar dinero: se necesitan para presionarte después. Un permiso de más pesa más que un interés de menos.

Paso 5

Decidimos con qué firma se publica

Si presta con su propio nombre y está en el registro, va como prestamista registrado, con la clave a la vista. Si nada más te muestra ofertas de otras empresas, va como comparador, sin sello. No hay una tercera etiqueta amable.

El registro da la firma exacta, no el pase de entrada

En el SIPRES se inscribe quien presta el dinero. Un comparador no presta: llenas una solicitud y te enseña qué te aprueban distintas empresas. Que no aparezca ahí no es prueba en su contra, porque ahí no le toca estar.

Por eso nunca vas a leer aquí «no está registrada» como acusación. El que sí debe salir es el que al final te deposita: ese nombre lo revisas tú cuando te llegue la oferta.

Nuestro sello no dice «esta empresa es buena». Dice «este es su nombre legal y esta es su clave». Lo demás lo decides tú.

Publicamos la clave, no una calificación

Lo que quitamos sin discutirlo

Cuatro cosas cierran el tema en el primer minuto y no se compensan con nada:

  • Doxeo por contactos. La app se copia tu directorio y le escribe a tu mamá o a tu jefa. No es cobranza, es exhibirte.
  • Pago por adelantado para «liberar» el depósito, sea transferencia o en el OXXO. Un prestamista te da dinero, no te lo pide antes.
  • Amenazas y montajes: insultos, tu foto con la palabra «fraudulenta», llamadas a tu chamba.
  • Deuda que crece sola: comisiones que aparecen después, saldos que no cuadran, la app «hermana» con un adeudo nuevo cuando ya pagaste.

Antes de instalar se ven así: las 4 señales.

Cuando no estamos seguros, escribimos «no verificado»

«No verificado» no quiere decir «malo». Quiere decir que todavía no lo comprobamos y que no vamos a tapar el hueco con una suposición. Si el aviso de privacidad no trae razón social, si nadie aclara quién firma el contrato o si el costo total solo vive dentro de una imagen, eso es lo que vas a leer.

Un dato inventado sobre un CAT o un plazo te sale más caro que un espacio en blanco: el blanco te hace preguntar y el dato falso te hace firmar.

Revisamos otra vez cuando algo cambia: el registro se actualiza, las apps cambian de nombre. Cada ficha lleva la fecha de la consulta. Si algo ya no cuadra, el SIPRES manda sobre nosotros.

Hay enlaces de afiliado en este sitio. Ningún pago cambia una etiqueta, ni le pone sello de registrado a quien no lo tenga, ni mete aquí a alguien que haga las cuatro cosas de arriba.